ARQUITECTO/OBRA/FAMILIA

viernes, 11 de marzo de 2011

Arquitecto












Esteban Orlando Fernando Harrington Arellano
(n. 1873, Valparaíso - † 1936, Chile) es un arquitecto chileno.
Hijo del estadounidense William Harrington y de la chilena Protasia Arellano.
Arquitecto prolífico, sus obras en la ciudad porteña, mayoría del quantum producido por el arquitecto, han colaborado en gran medida a darle carácter al puerto y a la valía de su propuesta arquitectónica.
Con oficinas junto a su hermano Ricardo, en Valparaíso y Santiago, aprovecharon en gran manera la crítica situación creada por el terremoto de Valparaíso de 1906, gracias al "perfecto comportamiento sísmico de los edificios proyectados y construidos" por ellos (Cit.: "Las Casas de Playa Ancha", Myriam Waisberg, pag. 98), trabajando en edificios públicos, comerciales y de oficinas, amén de numerosas casas en los cerros Alegre, Concepción y en la Avenida Gran Bretaña del Cerro Playa Ancha.
Su trabajo se caracteriza por la adaptación del estilo de arquitectura victoriana a la topografía de Valparaíso, formando parte de un lenguaje formal similar al de las construcciones que usaron similar estilo (Colonial Victorian) en San Francisco, Auckland, Sídney o Wellington.
Gran parte de los edificios y casas que él diseñó siguen aún adornando Valparaíso, llenas de clase, encanto, elegancia y calidad estructural.
(extraído de http://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_Orlando_Harrington)




 Hacia 1910, parte del registro de los profesionales inscritos en Valparaíso.

 Muere atropellado por un tranvía el 12 de Mayo de 1936.

 El siguiente es un extracto de un obituario publicado en esos días con razón de su fallecimiento:
"El Miércoles de la pasada semana fueron sepultados privadamente – como habrían sido sus deseos- los restos mortales del que fue en vida el arquitecto don Esteban O.F. Harrington.
Llegó al sitio de su último descanso en la misma forma modesta y silenciosa que imprimió a todos sus actos, y sin embargo, el esfuerzo y la obra de Harrington se hallan de tal manera vinculados a esta ciudad, que no podría desprenderse su recuerdo del progreso urbano de nuestro puerto.
Desde la época del terremoto, en que comenzó a adquirir fama de buen arquitecto, en vista de que ninguno de los edificios construídos por él sufrieron a causa del siniestro, su labor se distinguió por la seguridad en la ejecución y la mas estricta honradez en el cumplimiento de sus compromisos, y esta actitud se mantuvo inalterable hasta el momento en que, en pleno vigor, lo sorprendió la muerte en sus afanes de trabajo.
Pero al margen de sus actividades de profesional, había en el Sr. Harrington extraordinarias cualidades de hombría de bien y de carácter que su propia modestia se empeñaba en ocultar.
Había heredado de su padre el Vicecónsul americano señor William Harrington Moss, el espíritu de empresa y la energía de la raza anglosajona. Consideraba que el hombre solo vale por las obras que es capaz de realizar y que, en todo tiempo, debe continuar superándose para que su labor sea mas perfecta. Y así, hasta el último día de su vida, reservaba las primeras horas de cada mañana para estudiar siempre y aumentar su cultura.
Durante su larga vida profesional, en que trabajó sin descanso año tras año, ganó una fortuna que, en otras manos, lo habría convertido en rentista, pero, como él mismo decía a sus íntimos, se consideraba, en lo que atañe al dinero, sólo como un canal a través del cual debía llegar a manos de los que padecieran necesidades.
Llegado a la vejez, la larga trayectoria del esfuerzo comenzado desde niño, cuando quedó huérfano, no había doblegado ni la gallardía de su espíritu ni la fortaleza de su salud. Sólo una gran sombra se proyectó en su vida al perder a su compañera en Julio del año pasado. Fue como una trizadura que comenzó a minarlo, a la que se sobreponía repitiendo que debe sobrellevarse la vida mientras se pueda ser útil para algo o para alguien.
Con el Sr. Harrington desaparece uno de los hombres forjados en la vieja tradición de este pueblo, hecha de esfuerzo, honradez, generosidad y cultura."

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